Medicamentos Para Gardnerella (Antibióticos y Metronidazol)

Los tratamientos para la gardnerella deben ser administrados por el médico tras confirmar la infección con la prueba del exudado vaginal. Dichos tratamientos varían dependiendo del grado de infección de la mujer, si está o no embarazada  o si existe algún tipo de alergia o intolerancia a determinados componentes de los fármacos.

Para determinar la vaginosis bacteriana se recurre a la prueba clínica del exudado vaginal, que consiste en tomar una muestra de las secreciones vaginales y aislarla en un laboratorio en el que se miden una serie de parámetros que determinan la existencia o no de dicha infección, ya que el aislamiento de la gardnerella vaginalis (bacteria que causa la infección) no  es por si mismo un factor concluyente, ya que dicha bacteria se encuentra de manera controlada en la flora vaginal y sólo cuando su pH se desestabiliza adquiere una naturaleza invasora interactuando con otros patógenos produciendo la infección que se conoce como vaginosis bacteriana.

Tras haber obtenido los marcadores positivos en la prueba clínica anterior, el médico en valoración de los datos obtenidos, suministrará el tratamiento necesario en cada caso.

El tratamiento generalizado para la infección consiste en la administración de antibióticos para la Gardnerella por vía oral, vaginal o una combinación de ambas, según sea el caso pertinente.

Los antibióticos utilizados en estos casos suelen ser el Metronidazol, que puede variar entre 400 a 500 mg dos veces al día de cinco a siete días o dos gramos en una única toma. Por vía vaginal, el antibiótico utilizado de forma genérica es Clindamicina y su dosificación puede variar entre la aplicación de la crema al 2% o la ingesta de 300 mg cada doce horas durante una semana.

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Todas estas formas de tratamiento pueden combinarse entre sí, según sean las necesidades de cada caso, pueden ser suministradas a embarazadas y se debe finalizar aunque los síntomas desaparezcan, pues muchos casos de gardnerella vaginalis son asintomáticos y su desaparición no suponen garantías de curación.

Los tratamientos anteriores garantizan un porcentaje de curación de un 80% a un 90% de la vaginosis bacteriana y es posible repetirlo en caso de que esta no desaparezca o se haga recurrente, en cuyo caso, habría que comprobar si existe una resistencia de la bacteria a los antibióticos e intensificar el tratamiento combinando varias de las alternativas disponibles.

Como coadyuvantes a los tratamientos de antibióticos, muchas mujeres deciden usar simultáneamente a los anteriores cremas o geles vaginales, aunque se ha comprobado que los antibióticos tienen una mayor respuesta inmunológica cundo son administrados por vía oral.

Como prevención durante el tratamiento con Metronidazol para Gardnerella, debe limitarse exhaustivamente el consumo de alcohol, ya que la mezcla de ambos componentes puede provocar náuseas y vómitos.

Durante el tratamiento con Clindamicina puede disminuir la eficacia de los preservativos por lo que sería conveniente usar otro medio barrera durante su administración.

Tanto el tratamiento administrado por vía vaginal como por vía oral, pueden producir colitis ulcerosa de manera ocasional.

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